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Estudiantes daneses hacen sus exámenes con Internet

mayo 15, 2009

En Dinamarca comenzarán un programa piloto para hacer los exámenes a los estudiantes en computadoras conectadas a Internet, algo que podría resultar contradictorio pero que al fin de cuentas se adapta a la transformación que está ocurriendo en el ámbito de la educación y el acceso a la información en todo el mundo. Yo soy de los que cree fervientemente que las formas de evaluar el conocimiento adquirido en clases y en la educación formal tienen que modificarse. Según los expertos daneses:

“la recopilación de hechos y cifras es ahora una tarea que hacen mejor las computadoras”.

 

El nuevo sistema se pondrá a prueba durante el simulacro de los exámenes finales de este año con miras a instalar el programa en una escala más amplia en el 2011. De todas maneras este tipo de políticas sólo tendrán éxito si se hace un seguimiento fuerte y se desestimula el plagio en las investigaciones, reflexiones u opiniones. Profesores bien asesorados pueden encontrar fácilmente si un estudiante sólo está copiando, usando Google y algunas de las palabras claves de las respuestas, para chequear los resultados.

Yo particularmente creo que una presentación charla o keynote estudiantil es más poderosa que un examen. Por otro lado, un trabajo práctico o de campo, es mejor forma de evaluar el aprendizaje que con simples exámenes que prueban la memoria de las personas y no su capacidad para resolver problemas reales.

¿Por donde viajan los usuarios de Twitter?

mayo 13, 2009

Una conversación acerca de cómo los epidemiólogos usan distintas herramientas y modelos informáticos para intentar entender cómo se extienden las enfermedades llevó a Jer Thorp a preguntarse si no habría información en las redes sociales que todos usamos a diario que permitiera hacerse una idea de por dónde se mueve la gente.

Se le ocurrió que utilizando el motor de búsqueda de Twitter para localizar aquellas actualizaciones que contuvieran la frase just landed in (acabo de aterrizar en…) y correlacionando eso con la información acerca de la ubicación habitual del usuario en cuestión disponible en su perfil se podría hacer algo, y este vídeo (entre otros) es el resultado:

En él se pueden ver los viajes que unos cuantos usuarios de Twitter hicieron en un periodo de 61 horas. Aparte de los datos de origen y destino extraídos como está explicado más arriba, Jer usó MetaCarta para obtener latitud y longitud de las ciudades mencionadas y creó los vídeos con Processing.

Hay más detalles de todo el proceso en Just Landed: Processing, Twitter, MetaCarta & Hidden Data.

Obviamente el resultado está muy sesgado hacia los usuarios estadounidenses (se ven muchos arcos naranjas sobre el país) al haber utilizado una frase de búsqueda escrita en inglés, y se ve que no sabe que todos los que viajamos en España pasamos por la T4, pero no deja de ser un resultado curioso.

Redes y comunidades virtuales en educación

mayo 12, 2009

Las comunidades virtuales

2093432876_dd5f1ef518_oLas comunidades virtuales es un término muy genérico. Debemos focalizar nuestro interés en las comunidades virtuales de aprendizaje y las comunidades virtuales de práctica como géneros más específicos para los entornos académicos y educativos.
Según Wenger, McDermott y Snyder (2002) una comunidad de práctica (CP) es “un grupo de personas que comparten una preocupación, un conjunto de problemas o un interés común acerca de un tema, y que profundizan en su conocimiento y pericia en esta área a través de una interacción continuada”. Uno de los factores clave de su éxito es el moderador o facilitador (estos autores lo denominan coordinador), que es una pieza determinante a la hora de garantizar el funcionamiento de las CP, sobre todo en el caso de las CP virtuales. Su misión es promover la participación y gestionar los contenidos intercambiados entre los miembros de la CP, identificar los contenidos relevantes y almacenarlos de manera adecuada para facilitar su recuperación. Desde las publicaciones de E. Wenger y J. Lave, como creadores e impulsores de esta forma de aprendizaje (influenciadas las comunidades de práctica por la gestión de las organizaciones y su gestión del conocimiento), esta, por primera vez, se puede considerar por primera vez social y generado de forma colectiva. En 1998 Wenger ya fijó tres premisas o dimensiones en las que se deben asentar las CP: un compromiso mutuo, una empresa conjunta y un repertorio compartido. Se debe diferenciar de otras formas de equipos, predominando aquí la autorregulación y autogestión dentro de un ecosistema informal.
Las comunidades de práctica virtuales, para algunos autores, son “semi-comunidades” ya que pierden uno de los aspectos más importantes de la comunicación (en este caso se trata de comunicación mediada por ordenador) que es el cara a cara para darle al canal más veracidad. En la última década esto está cambiando debido a los avances de las herramientas de software social. Hay plataformas donde se pueden establecer comunicación escrita, hablada e incluso “simbólica”, como es el caso de Second Life o de otro entorno de mundos virtuales.
Se han hecho muchas clasificaciones de comunidades virtuales, pero la que verdaderamente nos importan son las que están centradas en el aprendizaje o en su construcción.
Tanto Wenger (1998) como Brown y Duguid (2000) son los impulsores de las teorías sociales del aprendizaje y, por ende, en las intrincados mecanismos del aprendizaje informal. Con esta conceptualización han ido apareciendo términos como contexto (situated learning, aprendizaje situado), práctica, identidad, significado, comunidades textuales (a diferencia de las presenciales), etc.
Sobre la base de las CP virtuales debe haber un comportamiento de acción subyacente. No sólo se debe describir sino que también han de tener un carácter transformativo, por eso el carácter innovador necesario para aplicarlas en las áreas de conocimiento o de investigación. Como nos dice José Luis Cabello (2008):

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7 competencias necesarias

mayo 10, 2009

“Los estudiantes de hoy en día no están preparados para afrontar los retos que la sociedad les demanda, entre otras cosas, porque las escuelas y universidades están demasiado preocupadas en instruirles para unos exámenes que nada tienen que ver con lo primero.”

Esta afirmación es de Tony Wagner, profesor de la Universidad de Harvard, aunque no es necesario esperar a Harvard para llegar a este tipo de conclusiones; bastaría con estar dentro de los sistemas educativos actuales (incluida la universidad) para darnos cuenta de ello; los currículos actuales han conseguido formularse en base a competencias básicas o a los objetivos necesarios que los jóvenes deben alcanzar; pero es su desarrollo, el que termina por primar los contenidos fulminando inmediatamente cualquier intento de conseguir resultados acordes con la sociedad en la que nos encontramos.

Es más, cualquier profesor que intente dar pasos hacia una formación relacionada con el aprender haciendo, o en base al trabajo por proyectos o en equipo, queda automáticamente sin cobertura legal al no cubrir los desarrollos curriculares oficiales o las programaciones de los departamentos a los que pertenecemos. Sí, es una paradoja casi bestial.

Wagner nos apunta que mucha gente cree que las competencias que un alumno necesita como ciudadano son diferentes de las que necesita como trabajador y eso es un error; buena parte del “éxito” que una persona adquiere como ciudadano pasa por el nivel de realización alcanzado dentro de su mundo laboral.

Wagner fija siete competencias básicas, necesarias para que nuestros estudiantes tengan éxito en la Era de la información y la comunicación:

1. Resolución de problemas y pensamiento crítico
2. Colaboración en redes y liderazgo en las mismas
3. Agilidad y adaptabilidad
4. Iniciativa y espíritu emprendedor
5. Dominio efectivo del lenguaje oral y escrito
6. Acceso a la información y análisis de la misma
7. Curiosidad e imaginación

Errores en el uso de blogs con estudiantes

mayo 10, 2009
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Divagaba hace unos días sobre el NO futuro de los blogs, intentando dejar constancia de que lo verdaderamente importante fue, ha sido y será la intención de contar cosas, de expresarnos públicamente, superando esto de forma descarada a la versatilidad de los blogs.

Algún que otro maestro en estas lides de la comunicación a través de la palabra, de los que escribían blogs asiduamente cuando algunos no habíamos oído hablar de ellos, se decanta por desear y vaticinar una larga vida a los blogs, negar su fallecimiento, eso sí, entendiendo el blog como escritura.

Este intercambio me ha recordado un artículo donde se pone en alza el verdadero valor de los blogs, a través de una descripción de los errores más comunes que solemos cometer a la hora de usar los blogs con estudiantes:

1.- Contextualización ineficaz

El blog debe ser resultado de una reflexión de uso por parte de los docentes a través de determinada planificación. El uso de cualquier herramienta debería integrarse en el contexto educativo en el que nos encontremos, aportando las ventajas que le son propias; el caso de los blogs resulta mucho más eficaz cuando se ponen al servicio de la reflexión personal en torno a determinadas temáticas.

Desde luego que un blog propuesto de forma completamente abierta puede ser beneficioso para la creatividad y la construcción del conocimiento de los alumnos, pero la ausencia de objetivos puede ocasionar frustración, es instruccionalmente más efectivo si previamente decidimos cuándo y cómo vamos a usarlos.

2.- Evaluación imprecisa de experiencias

Incluso cuando el uso de los blogs responde a objetivos claros y planificaciones previas, es usual que no se evalúen resultados de cara a mejorar los procesos; usar blogs con alumnos no es algo meramente decorativo en nuestro trabajo y deberíamos plantearnos permanentemente lo que están aportando: ¿están los alumnos analizando información? ¿han sido capaces de sintetizar? ¿generan ideas propias en sus post? ¿aplican conceptos en contextos significativos? ¿ejemplifican?…

3.- Evaluación imprecisa del alumnado

Los alumnos, al enfrentarse con actividades de esta índole, se sienten más cómodos y productivos cuando conocen perfectamente la forma en la que les vamos a evaluar y se les proporcionan las rúbricas de evaluación que vamos a usar los docentes.

4.- Uso indebido del entorno

Ya mencionamos anteriormente que los blogs no son wikis ni foros de debate, se trata de monólogos unidireccionales en los que los otros pueden comentar, pero contribuir relativamente poco. Luego si lo que queremos es propiciar el intercambio y el debate entre los alumnos, mejor no usar blogs, de la misma forma que no deberíamos usar foros si lo que queremos es mantener informada a determinada comunidad.

5.- Elección del momento

No se suelen encontrar discusiones sobre el momento más adecuado a la hora de introducir la tecnología en los procesos de aprendizaje, pero si nos paramos a pensar un poco nos daremos cuenta que es algo importante, cuando menos desde el punto de vista estratégico. No es lo mismo usar los blogs en cortos periodos de tiempo, dando respuesta a determinada necesidad formativa puntual que plantearlo como más abierto perdurando durante el curso completo, y atendiendo a objetivos que puedan resultar cambiantes.

Tipos de usuarios de la tecnología

mayo 10, 2009

Recupero algo tarde este informe de Pew Internet titulado A Typology of Information and Communication Technology Users (PDF 281 Kb, 65 pags.), que fue publicado este mayo y del que se habló bastante en su momento (aquí, aquí y aquí). El estudio en cuestión analiza a los usuarios estadounidenses de las TIC, y da algunos datos como que un 8% de ellos son usuarios devotos de las webs participativas y de los dispositivos móviles, y un 23% son usuarios pragmáticos (lo hacen para ser más productivos), lo que suma sólo un 31%. Y es que hay un 49% de los estadounidenses que sólo utiliza TICs muy ocasionalmente.

Según el estudio, en Estados Unidos hay estos 10 tipos de usuarios de tecnología:

Tipo 1: Omnívoros (8%)
Son usuarios de la mayoría de gadgets y servicios de información. Participan de manera voraz en el ciberespacio y desarrollan todo tipo de actividades 2.0 para expresarse en la red.

Tipo 2: Conectores (7%)
Gestionan contenidos digitales y se relacionan con personas a partir de un uso continuado de la red y de los teléonos móviles, y están muy satisfechos de como estas TIC les permiten estar al día.

Tipo 3: Veteranos (8%)
Son usuarios habituales de la red pero no les gusta la telefonía móvil ni la permanente conectividad que ofrecen actualmente las TIC.

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Ni nativo ni emigrante

mayo 7, 2009

Mucho se ha hablado sobre los nativos digitales, y en diversas ocasiones he tenido ocasión de participar de esa conversación. Dicen que fue Marc Prensky quien acuñó el término en 2001, y otros lo han continuado desarrollando posteriormente para acabar definiendo a una generación que ha nacido y se ha desarrollado en tiempos de Internet, que cuida su identidad digital, y que adopta una actitud diferente ante las cosas (comparten diferente, crean diferente, comunican diferente, coordinan diferente, aprenden diferente…).

Ciertamente somos diferentes. Nací en 1975, en un mundo sin computadores  personales ni Internet, de televisión en blanco y negro, música en cintas de cassette y fotografía en papel. IBM lanzó su primer PC en 1981 cuando yo tenía 6 años, aunque no vi el primero hasta los 16. Los que nacieron en 1990 tienen a su alcance ordenadores conectados a Internet desde mucho antes de que tengan uso de razón, filman videos con su teléfono móvil y los publican en YouTube con sólo pulsar un botón. Usan más el SMS que la llamada telefónica, y les resulta más obvio el chat que el mail, que ya ven como algo superado. Ciertamente, somos diferentes.

Pero últimamente hay quien está asociando el hecho de haber nacido en un momento determinado como sinónimo de su mayor o menor incorporación a la sociedad red. Como si por el mero hecho de haber nacido en 1985deba tener una mayor capacidad de compartir la información o una mejor comprensión del significado moderno de identidad o participación que alguien nacido en 1975. Y en eso no puedo estar de acuerdo.

Creo que toda clasificación humana sobre el hecho digital basada en el año de nacimiento contiene un error de base. Entiendo la necesidad de buscar un anclaje en la variable tiempo, pero no creo que la edad sea una buena referencia. Propongo una alternativa: tomar en consideración el tiempo que has estado expuesto al fenómeno, es decir, el tiempo (horas acumuladas) que has dedicado al hecho digital (manejo de ordenadores, trabajo en Internet, fotografía y video digital, telefonía movil, etc.). Y aún un matiz adicional: cuánto de ese tiempo de “experiencia digital” ha estado relacionado con la resolución de problemas o el logro de objetivos.

Dicho de otra forma, conozco gente de 20 años que tiene acceso a las tecnologías digitales pero que no considero que pertenezca a esa especie de “raza digital” de la que parece que hablamos. Y en cambio, conozco otros que están por ejemplo en los 50 y que no tengo la menor duda de que están plenamente inmersos en este proceso. Y creo que lo que les define y lo que marca la diferencia no es la fecha de nacimiento, sino una actitud y el nivel de uso de lo digital para la resolución de problemas.

¿No parece una manera más razonable de clasificar?: Tiempo expuesto al fenómeno digital para la resolución de problemas. Es cierto que hay nativos digitales, pero eso no implica que sean ciudadanos digitales.